Esta obra posee una fuerza visual muy particular, que interactúa tanto con el material como con el gesto. El uso de una superficie estriada introduce una dimensión táctil que trasciende lo pictórico. Las estrías horizontales fragmentan la aplicación del color, generando una especie de interferencia visual que recuerda a un fallo digital o a la distorsión de una señal. Esto podría sugerir una reflexión sobre la fragilidad de la imagen en la era contemporánea, o simplemente jugar con la idea de capas y ocultamiento.
El negro y el verde se entrelazan en la parte superior y central, evocando formas orgánicas, casi vegetales, que parecen crecer o descomponerse sobre el soporte. El rojo, concentrado en la parte inferior, actúa como una base emocional más intensa, casi visceral. Sus trazos horizontales refuerzan la estructura del soporte, pero también parecen romperla con su energía.
La obra se sitúa entre lo abstracto y lo gestual. No busca representar, sino sugerir. Existe una tensión entre el control y la espontaneidad, entre la estructura del soporte y la libertad del trazo. En el arte contemporáneo, se hace hincapié en el proceso y el medio, donde ambos son tan importantes como el resultado. Esto podría interpretarse como una metáfora del paisaje emocional o mental: capas de pensamiento, memoria o experiencia que se acumulan, se distorsionan y se ocultan. O bien, como una crítica a la forma en que percibimos y procesamos las imágenes en la era digital.
Ink-Paper 22 x 31 cm
Otoños principales, 2025
3.000 €
Esther Ramos, Barcelona (España).
Pintura: tinta china – 22 x 31 cm.
Pintura sobre cartón corrugado.
Se vende con certificado de autenticidad de la artista.
Firmada a mano por la artista.
Ubicación de la obra: Barcelona, España.
Obra única. Venta privada.







